Divide la masa en dos. A mí me gusta ser precisa así que peso la masa y con ese dato la divido. A una de las mitades agrégale los ingredientes del marmoleado red velvet y mezcla muy bien para incorporar.
Engrasa un molde de 22x11cm y ponle una tira de papel para hornear cruzada para que luego sea fácil de desmoldar.
Pon la masa de red velvet en el molde y emparéjala. Hornéala por 20-30 minutos en un horno precalentado a 180℃/350℉ o hasta que puedas insertar un palito y salga seco. Retíralo y deja que se enfríe por completo.
Usa un cuchillo de cierra largo para retirar la tapa del queque. Usa cortadores de corazón de aproximadamente 4-5cm de diámetro. Córtalos lo más pegados que puedas para que uses el máximo posible del queque. Reserva.
Engrasa el mismo molde de 22x11cm y ponle una tira de papel para hornear cruzada para que luego sea fácil de desmoldar. Pon una capa delgada de masa de vainilla en la base.
Encima de esa masa forma una tira de corazones a lo largo del centro de la masa. Pega bien los corazones uno al otro.
Con cuidado rellena el molde con el resto de masa de vainilla, teniendo cuidado de no mover los corazones. Si prefieres puedes usar una manga. Empareja la masa encima con cuidado.
Opcional: Me gusta ponerle tiritas delgadas de mantequilla fría al centro del queque a lo largo de la masa para que en el horno se abra parejo al medio.
Hornea el queque a 180°C/350°F por 45min-1hora o hasta que un cuchillo con dientes salga seco del medio. Es importante que no lo cocines más de lo necesario para que no se seque. Si tienes horno eléctrico, revisa a los 35min que no se haya dorado mucho por arriba y si ya se ve lindo, cambia el calor a solo por abajo para el resto de la cocción o cúbrelo con papel aluminio.