Pela y pica el membrillo en trozos pequeños.
Agrega el membrillo y el resto de ingredientes a una olla y deja que se cocine a temperatura media hasta que se ponga roja la mezcla y espese.
Sabes que está listo cuando llegue a 103°C/218℉. Si no tienes termómetro, puedes congelar un plato y sacar un poco del líquido del membrillo. Al enfriarse debería tener una textura espesa como gelatina.
Licuar mientras está caliente y colar. Pasar a un molde o varios moldes, engrasados.
Refrigerar toda la noche y desmoldar cuando se necesite.