Pela y corta las papas en tiras delgadas.
Pon las papas en un bowl profundo, cúbrelas con agua, agrega la sal y mezcla. La sal ayuda a retirar el exceso de agua de las papas. Remójalas por 2 horas. Este paso es opcional y lo puedes saltar si necesitas las papas urgentemente.
Retira las papas del agua y ponlas sobre papel absorbente. Sécalas súper bien con más papel.
Precalienta el aceite a fuego medio-bajo o a 130℃/270℉ si estás usando un termómetro.
Agrega aproximadamente ⅓ de las papas para evitar llenar demasiado la olla y deja que se cocinen hasta que estén suaves y las puedas atravesar fácilmente con un cuchillo, aproximadamente 5-7 minutos.
Retira las papas del aceite y ponlas en una bandeja con papel absorbente para retirar el exceso de grasa. Deja que se enfríen por completo.
Precalienta el aceite a temperatura media-alta o a 180℃/350℉ si estás usando un termómetro de cocina.
Agrega ⅓ de las papas nuevamente y esta vez retíralas cuando estén doradas. Ponlas sobre una bandeja de horno con una rejilla apta para horno y ponlas en un horno precalentado a 150℃/300℉ para mantenerlas calientas mientras fríes más.
Mezcla la sal y especias en un bowl pequeño y rocíalas con la mezcla de especias mientras mezclas. Repite con el queso parmesano y el perejil picado.
Sirve inmediatamente.