Prepara el pollo cortando la cola, quitando el cuello o pescuezo y cualquier exceso de grasa. Asegúrate también que esté limpio por dentro.
Corta el pollo como mariposa, cortando con tijeras de cocina a ambos lados de la columna y abriéndolo. Dale la vuelta de manera que el interior esté contra la tabla de picar. Presiona con tu peso sobre el esternón para aplanarlo bien.
Agrega sal por arriba y abajo del pollo.
En un bowl mezcla el azúcar rubia, ralladura, salsa de soya, vinagre de manzana, jugo de mandarina y jengibre.
Frota el pollo con la mezcla por arriba y abajo. Vierte toda la salsa restante sobre el pollo.
Dispón el pollo sobre una bandeja de horno con la salsa y las mandarinas arriba y alrededor.
Hornea el pollo a 200°C/390°F por 1 hora o hasta que la temperatura interior llegue a 73°C/163°F.
Retira el pollo de la bandeja y recolecta el líquido que está en ella, pásalo por un colador y ponlo en una ollita.
Haz hervir el líquido de la bandeja hasta que espese.
Corta el pollo y servir con la salsa y mandarinas de la cocción.